Hay procesos que no dependen únicamente de nuestro esfuerzo. Podemos organizar documentos, cumplir requisitos, hacer preguntas, esperar respuestas y tratar de hacer todo correctamente, pero aun así existen tiempos, decisiones y circunstancias que están fuera de nuestras manos. Eso puede producir ansiedad, cansancio y miedo. La Biblia nos recuerda en Proverbios 3:5-6: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” Confiar en Dios no significa dejar de actuar ni esperar sin hacer nuestra parte. Significa hacer lo que está en nuestras manos con responsabilidad y, al mismo tiempo, reconocer que no podemos controlar cada resultado. Para una persona inmigrante, esta verdad puede tener un significado especial. Hay momentos de espera por una cita, una respuesta, una decisión, un documento o simplemente claridad sobre cuál será el siguiente paso. A veces pasan semanas o meses sin saber exactamente qué ocurrirá. Y cuando nuestra tranquilidad depende únicamente de recibir una respuesta, la espera puede convertirse en una carga muy pesada. Pero Dios también está presente durante el proceso, no solamente cuando llega el resultado. José pasó años atravesando situaciones que probablemente no comprendía. Fue separado de su familia, enfrentó injusticias y pasó tiempo esperando antes de ver cómo Dios utilizaría cada etapa de su historia. Lo que parecía una sucesión de dificultades terminó formando parte de un propósito mucho mayor. Eso nos recuerda que una temporada de espera no necesariamente es una temporada perdida. Quizás hoy usted está haciendo todo lo posible y todavía no tiene la respuesta que esperaba. Continúe haciendo su parte. Mantenga sus documentos organizados, atienda sus responsabilidades, busque información confiable y tome decisiones con prudencia. Pero no permita que aquello que todavía no puede controlar le robe completamente la paz. En Blessed Beginning & More, sabemos que detrás de muchos procesos hay familias esperando, personas preocupadas y sueños que dependen de decisiones importantes. Por eso nuestro propósito es acompañarle administrativamente con organización y claridad en aquello que sí podemos ayudarle a preparar, mientras recordamos algo aún más importante: Su paz no tiene que comenzar el día que llegue una respuesta. Puede comenzar hoy, cuando decide poner aquello que no puede controlar en las manos de Dios. Haga su parte con responsabilidad.
Ore por sabiduría.
Tenga paciencia durante la espera.
Y continúe caminando con fe. Porque aunque usted todavía no vea cómo terminará el proceso, Dios sí puede ver el camino completo. “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”
Proverbios 3:6